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Sobre la calidad y los precios de las cervezas

Conviene aclarar algunos aspectos sobre la calidad y los precios de las cervezas. Antes de nada hay que diferenciar entre cervezas industriales y cervezas artesanas. La principal diferencia está en la forma de elaborar la cerveza. Cuanto más automatizado esté el proceso, más se acerca al concepto de industrial, pero no sólo influye ese factor. También es muy importante el volumen anual de fabricación, porque todo ello está relacionado. Cuanto más volumen, es necesaria más automatización, por lo tanto el control de los procesos deja de ser personal y el resultado se ve afectado. Normalmente se refleja en una bajada de la calidad. El límite se acepta en los 300.000 litros anuales. Por encima de ese volumen la cervecera pasa a ser considerada industrial, aunque sus recetas y procesos tenga un origen artesanal. Se considera, y es acertado hacerlo porque se puede comprobar, haciendo catas de productos, que un volumen de producción tan alto exige una comercialización acorde y por tanto una política de precios que obliga a la reducción de costes. Esa es la explicación de porqué algunas cerveceras artesanas que hacían muy buenas cervezas, han crecido y han comenzado a hacer cervezas mediocre tirando a malas. Sin necesidad de complicarnos podemos hacer la prueba con grandes artesanas españolas que han ido decepcionando a medida que han crecido.

Quitando las industriales de sobra conocidas que invierten más en marketing que en el producto, nos quedamos en el mundo de los artesanal y de tamaño inferior a esa barrera de los 300.000 litros anuales. Ya tenemos claro que, salvo algunas honrosas excepciones, las fábricas que se sitúan por encima de esos volúmenes, dejan caer su calidad. Por tanto pasamos a explicar las diferencias de calidad y precios de las cervezas artesanales procedentes de fábricas pequeñas o medianas donde el proceso es controlado directamente por el maestro o maestra cervecera. En estos casos la calidad va a depender de la receta, los equipos, la experiencia, los ingredientes y el agua. El agua es un elemento básico que admite modificaciones, pero tener la fábrica en un lugar que nos aporte un agua idónea, no cabe duda de que es una gran ventaja. Lo contrario nos obliga a modificar la composición del agua mediante filtrado y adición de iones, distintos para cada receta. Esto puede traer problemas a la larga. Además del agua, los ingredientes o insumos pueden ser elegidos en base a distintos criterios. Básicamente, calidad o precio. Si prima el precio, estamos ante el riesgo de que nuestros resultados no sean los mejores. Esto ocurre cuando hay que competir en un mercado agresivo y queremos ofrecer precios cada vez más bajos. En estos casos muchas empresas optan por bajar la calidad de los insumos, que constituyen el principal coste de la cerveza. Por otro lado están los equipos, las recetas y la experiencia. La suma de estos tres factores constituye una parte muy importante del resultado final.

Los equipos son caros, pero es necesario que cumplan con unos mínimos para que podamos asegurar una calidad. La experiencia es la madre de la ciencia y en la cerveza, la ciencia juega un papel básico. ¿Qué decir de las recetas? Hay muchas y muchos sitios donde conseguirlas, pero hay que saber elegirlas, probarlas, evolucionarlas y tener la intuición para llegar a resultados excelentes. Al final en este mundo de la cerveza artesana, el momento decisivo es el de la cata. Y todo esto puede arrojar algo de luz a porqué algunas personas que habían probado otras cervezas artesanas sin llegar a sentir grandes emociones, han llegado a enamorarse de las cervezas Mr. Marshall.

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Acerca de este sitio

Mr Marshall es una cervecera independiente y pequeñita. Todo lo que hacemos es encaminado a fomentar la cultura de la cerveza artesana. Para nosotros lo primero es la calidad y nuestros clientes.